
Me enrosco el pelo una vez más y te pienso. Y te sueño con mis ojos bien abiertos y te invento detrás de todos los pensamientos. Ahí estás, robándome una sonrisa sin que lo sepas. Es tan fácil este encuentro que a veces dudo de la realidad. Y te busco a mi lado y siempre estás, siempre donde quiera encontrarte; increíblemente te tengo. Dónde estuviste tanto, tanto tiempo? Que tuve que llegar a vos con mi corazón tan miedoso y maltratado, que tuve que morir tantas veces, que tuve que nadar océanos de tiempo hasta que llegaras y me rescates. No digas nada, no hay nada que necesite oír. Quiero el silencio que dice más que las palabras. Entendé que aún tengo ciertos miedos que no se dejan corromper. Me basta que estés ahí, me basta que lo estés, por mí. Me enrosco el pelo una vez y otra más. Y me acuerdo que no dejé de pensarte, son tantas las cosas que empiezo a sentir; que no te imaginás! Me pregunto, si vos también las sentirás. Pero…mejor no respondas. Dejáme la intriga, las ilusiones y las risas. Dejáme los sueños con ojos abiertos y mis inventos…al menos, por unos días. No sé como explicarte la necesidad que tenía de este encuentro, de toda esta fantasía. De volver a reír, de hallarte a vos, en mi misma. Ya no me importa que tenga final, puedo entender que todo termina. Pero lo que me diste, en todos y en cada uno de éstos días me ha devuelto a la vida.
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